Parecía que el éxito de Azúcar Moreno no tendría fin. Toñi y Encarna Salazar triunfaban tanto en España como en el extranjero. Era adoración lo que tenían por ellas en Miami. Los mejores DJ querían versionar sus canciones.

Nada hacía presagiar que su final estuviera cerca.  Un día, sin que nadie lo esperara, se anunció su separación. En alguna ocasión, Toñi echó la culpa de la ruptura a su cuñado, marido de Encarna, que ejercía de mánager del dúo.

A partir de entonces, las hermanas siguieron por separado. Intentaron volver a la música por separado pero la suerte les fue esquiva. Empezó entonces el declive de Toñi Salazar. Acostumbrada a un alto tren de vida, las deudas pronto aparecieron en su vida.

Su hijo pasó una temporada en prisión por tentativa de homicidio. Las luces del éxito se apagaron y entonces llegó la noche. Una situación que puede llevar a Toñi a la cárcel.

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