Hacía tiempo que los reyes eméritos mantenían una entente correcta. Tras años de discusiones y peleas, la pareja había alcanzado un alto el fuego que los suyos celebraban. Sin embargo, cuando mejor estaban, don Juan Carlos quiso comunicar a su esposa una triste noticia: tras hablar con don Felipe, habían considerado que lo mejor era abandonar España.

El rey emérito lo tenía claro, sabía que el momento había llegado. Le hubiera gustado quedarse pero eso habría sido algo que ni su hijo ni la monarquía resistirían. Acuciado por los escándalos, Juan Carlos sabía que había llegado el momento de partir. 

Y como solo un rey puede proteger a otro rey, el emérito se dispuso a hacer las maletas para refugiarse en Emiratos Árabes Unidos, al amparo de Mohamed bin Rashid Al Maktum.

Conocido en medio mundo tras que su esposa, la princesa Haya, se fugara de la jaula de oro en que vivía para salvaguardar su seguridad y la de sus hijos. Dos lágrimas rodaron por las mejillas de doña Sofía tras conocer la noticia del adiós de su marido. Aunque hace mucho que dejaron de ser un matrimonio, entre ellos existe un vínculo familiar que no pueden romper. Siguiente: La difícil situación de la reina Sofía 

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