La infanta Cristina ya no mantiene relación con su hermano. Separaron sus caminos cuando estallo el caso Noos. Desde ese momento, el gran cariño que se tenían desapareció. Fueron uña y carne y han acabado sin hablarse. Aunque ella consiguió aparecer en la foto oficial del ochenta cumpleaños de doña Sofía, no existe para el rey ni para la reina. A tanto llega el asunto que los reyes se borran de la Nochebuena en Zarzuela si ella está presente.

Hace unos días, la familia real griega se puso de gala para asistir a la boda del menor de los hijos de Constantino y Ana María. Philippos le dio el sí, quiero a Nina Flohr en Saint Moritz. A la ceremonia asistieron como invitados los padres de los contrayentes. Parecía que el ágape posterior también sería reducido. Sin embargo, hubo sorpresas. La infanta Cristina estuvo allí compartiendo con sus familiares. La relación es excelente y Constantino de Grecia la ha defendido públicamente. Cristina acudió acompañada de su hija Irene.  El hecho de que la hija de don Juan Carlos y doña Sofía participe de actos públicos es algo que molesta a don Felipe y doña Letizia, que desearían que sus movimientos se restringieran al ámbito de lo estrictamente privado.

Madre e hija se fueron juntas de boda.

También es noticia Pablo Urdangarín, que se encuentra instalado en Barcelona por motivos deportivos. El joven se dedica al balonmano. En la ciudad reside parte de su familia paterna. Es con ellos con quien pasa buena parte de su tiempo. Recientemente, Pablo fue noticia al mostrar su malestar contra un reportero que le preguntó sobre don Juan Carlos. El joven dejó claro que no iba a hacer declaraciones y despidió al periodista con un sonoro y contundente “¡Déjame en paz, pesado!”.