“Por respeto a mí mismo”. Así se justificaba Kiko Rivera al no querer nombrar a una de las personas implicadas en lo que él mismo calificó de “trama” para engañarle con la herencia de su padre. Una persona misteriosa que, por decisión propia, quiso mantener alejada pero que fuentes solventes aseguran a EseCorazón que se trata de su abuela Ana.

Kiko Rivera junto a Jorge Javier Vázquez en Telecinco

La madre de Isabel Pantoja, enferma de Alzheimer, ha sido uno de los baluartes más importantes en la vida de la familia. También para Kiko, con quien siempre ha estado muy unido. Aconsejado por su mujer, Irene Rosales, Kiko quiso dejar a una mujer enferma, que no recuerda quien es, fuera del mapa del supuesto engaño del que ha sido víctima. Sí quiso nombrar a su tío Agustín Pantoja, al abogado Ramón Calderón y a su propia madre.

Doña Ana, la melones

Ana Martín, más conocida en los medios como Doña Ana, siempre estuvo al lado de su hija. Isabel ha confesado en numerosas ocasiones que fue su madre la primera que confió en ella a nivel artístico y la que siempre empujó a cumplir sus sueños como cantante. Para algunos, Ana se realizó a través de ella puesto que nunca consiguió alcanzar sus objetivos profesionales.

Isabel Pantoja y su madre, doña Ana, en una foto de archivo

Respetada por la prensa, doña Ana se convierte en un apéndice de su hija cuando ésta empieza a triunfar sobre las tablas. Pero su infancia no fue fácil. Hija de un agricultor y casada con Juan Pantoja, se quedó viuda en 1970 y desde entonces realizó todo tipo de trabajos para sacar a sus cuatro hijos adelante. Desde vender melones hasta forjar hierro. Todo lo hizo doña Ana, además de bailar en la compañía de Juanita Reina.