Ni en sueños imaginó Rocío Jurado que su familia saltaría por los aires. Lo cierto es que nada queda de aquella unión que en tiempos de la chipionera se vivían. Uno de los grandes damnificados es Amador Mohedano, que vive en soledad en Chipiona. Al representante le pesa mucho que su ex mujer no le dirija la palabra. Rosa Benito no responde al teléfono si quien llama es el padre de sus hijos. Así las cosas, al hermano de la más grande solo le queda enviar mensajes a Rosa a través de los hijos que tienen en común. Lo hizo recientemente para felicitarla.

Como todos, Amador también sufre la soledad del covid. Vive a las afueras de Chipiona, un lugar poco concurrido. Han entrado a robar en su casa tres veces, de ahí que decidiera, además de las medidas de seguridad recomendadas, tener perro. Pero no uno, ocho. Uno en particular duerme con él. El resto campa a sus anchas por la finca.

Amador se quedó muy tocado tras la muerte de su hermana Rocío

Uno de los grandes apoyos de Amador Mohedano es su hermana Gloria. Sin embargo, solo puede disfrutar de ella en agosto, ya que el resto del año vive en Sevilla. Está dedicada a sus nietos. Su hermano la echa mucho de menos pero las cosas están como están y hay que aguantarse.

En cuanto a Rocío Carrasco, Amador afirma lo mismo en público que en privado: “Es como si fuera otra persona. Era cariñosa, simpática, generosa…”. La relación que se suponía estrecha acabó tras el fallecimiento de Rocío Jurado. A partir de ese momento, Carrasco tomó otro rumbo y su vida empezó a circunscribirse a su marido, Fidel Albiac.