Paloma Cuevas está de actualidad desde que Diego Arrabal haya asegurado que ha iniciado una nueva relación sentimental. Una información que desmontarían la versión de quienes han sostenido que la ex de Enrique Ponce está rota y descangallá por el abandono del torero. A pesar de que la negación de Cuevas no se ha hecho esperar, me aseguran que, aunque prefiere ir con pies de plomo, Paloma sí tiene una ilusión en ciernes. Milagrosamente, ya ni llora ni tiene el corazón en carne viva.

Paloma Cuevas habría olvidado al torero en brazos de otro hombre

Convencida de que el desmentido es el mejor ataque, Paloma parece desafiar a la prensa con actitudes y comportamientos que ya no encajan con esa mujer de lánguido verbo que se manejaba bien entre rancia pleitesía. Ahora deriva sus asuntos a Alicia Ors, una directora de comunicación que pretende sentar cátedra, pues es doctora en periodismo, con mensajes que parecen ocultar sutiles advertencias, avisos o toques de atención a la prensa no afín: «Ha dado orden a sus abogados de GARRIGUES (así, en mayúsculas) para tomar las medidas oportunas», escribe apresurada cuando muestras sorpresa ante la impropia sobreprotección.

Paloma Cuevas habla solo con la prensa afín

Resulta hilarante que la socialité haya aprobado que sus asuntos más íntimos deban ser tratados con terceros, a no ser que pretenda que imaginemos a la portavoz debajo de su cama, libreta en mano, anotando síes y nones ante el deshoje de la margarita. Una estrategia que más bien parece un coladero elitista de periodistas y colaboradores: «La declaración a Hola la mandé yo, no Paloma», me dice la dircom en un incomprensible intento de justificar tamaño despropósito. Una exclusiva por la que, se empeñan en aclarar, no habría recibido contraprestación económica. Ay, ay, ay.

La felicidad de Enrique y Ana

Mientras Paloma desatiende a quienes antes controlaba, Enrique Ponce y Ana Soria continúan dando muestras de naturalidad. Sin dobleces ni ocultaciones. Es evidente que la pareja vive uno de los momentos más dulces y se deshacen en comentarios que demuestran que están totalmente enamorados.

No hay duda del amor entre Enrique Ponce y Ana Soria

Ajenos a polémicas creadas para desestabilizarles, están demostrando una elegancia más que admirable. Sobre todo en ella, una joven que se vio arrollada por un tsunami mediático y que ha sabido encontrar su sitio sin participar en ninguna persecución pública. Todo un ejemplo a seguir.