Anabel Pantoja ha anunciado su renuncia a Sálvame. Es algo que llevaba tiempo meditando y que ahora se ha hecho realidad. Desde el programa quieren que se tranquilice, respire y analice la situación antes de tomar una decisión de la que podría arrepentirse. Sin embargo, alguien muy cercano a la influencer cuenta a EseCorazón “Está decidida a no volver. Siente que estar en el programa le está pasando una factura muy alta. El asunto ha llegado a un punto que ve peligrar su trabajo en redes sociales. Lo ocurrido con las joyas la ha puesto en la picota. Por otro lado, está el plano anímico. Anabel no es persona de gritos ni peleas. Por tanto, tener que estar siempre aguantando el chaparrón la ha llevado al límite”.

Los últimos meses han sido muy complicados para la sobrina de Isabel Pantoja. Las revelaciones que Kiko Rivera ha hecho sobre su madre es algo que también afecta a Anabel. Y es que sus compañeros de Sálvame no han parado de insistir en que se posicione. No entienden su neutralidad y se la echan en cara. Sin duda, un asunto muy complicado donde se mezcla lo laboral con lo sentimental. Para Anabel fue un palo que Irene Rosales entrara en Sálvame para recriminarle la falta de apoyo a su marido: “Es algo que no esperaba. Anabel creía que su primo entendía su posición. De hecho, le dijo en varias ocasiones que no tenía que mojarse. De ahí que llamada de Irene le sentara tan mal. Fue una auténtica puñalada”, nos explica la amiga de Anabel Pantoja.

La difícil decisión de Anabel Pantoja

Sin duda, la entrada en escena de Irene Rosales también ha tenido que ver en la decisión de abandonar Sálvame. Y es que tanto Kiko como su mujer, que a nadie consultaron antes de ir a la guerra, quieren que sus allegados se unan a su ejército. Por ahí Anabel no pasa. Quiere a su tía y a su primo y no piensa tomar partido. Hará lo que esté en su mano para encontrar algún punto de unión.

En cuanto a Sálvame, Anabel Pantoja no se siente a gusto. ¿Los motivos? Así los detalla su amiga: “Siente que camina por un campo de minas. No aguanta tanta hostilidad. Son demasiados ataques. Ha llegado a un punto en que le da hasta miedo hablar porque sabe que la respuesta que recibirá será desproporcionada. Anabel no ha conseguido encontrarle el punto a Sálvame y de ahí que deje de colaborar. En el fondo, si lo piensas, tanto hostigamiento es insoportable. Es como si se hubiera convertido en el saco de boxeo de algunos colaboradores”.