No parece que Ángela Dobrowolski vaya a poner fin a su acoso contra Josep María Mainat y sus hijos. La última ocurrencia sucedió hace unos días, cuando Ángela intentó acceder a la vivienda de su ex marido trepando por las cañerías. Fue descubierta y trasladada a dependencias judiciales. Estaba tan fuera de sí que hubo que darle asistencia médica.

Pues bien, a Ángela se le ha acabado moverse libremente. El juez ha decidido enviarla directamente a prisión durante seis meses. Una vez estudiados los hechos, su señoría ha expresado que Mainat está en “evidente situación de riesgo”.

Mainat y Ángela, el fin de una pesadilla

El juez refuerza la frágil situación que vive el productor de televisión por la obsesión de Dobrowolski: “No cabe hablar ni de encuentro casual ni de que su voluntad era descender por una cuerda para ver a través de una ventana a su hija, motivos que no justifica en forma alguna el quebrantamiento de la orden dictada”.

Lo cierto es que Ángela siempre se ha presentado como víctima de Mainat: “Fue una forma extraña de bullying en el hogar. Mainat me trataba con odio, desprecio, me ignoraba. Me retiró la tarjeta de crédito. De un día para otro me encontré en la calle y no podía pagar ni un taxi”.

En la actualidad, Josep María Mainat tiene la guarda y custodia de sus hijos. Intenta que los niños se vean lo menos afectado posible por la difícil situación. El productor ha intentado en diferentes ocasiones ayudar a su ex pero no ha sido posible. Ángela no quiere ponerse en tratamiento. Está convencida de que el padre de sus hijos quiere hundirla.