Hotel Only You de Madrid. Once y media de la mañana. Blanca Suárez aparece, brillante como una bola de Navidad, ante los medios de comunicación para promocionar una marca de telefonía móvil de la que es imagen. Una cita, organizada con todas las medidas de seguridad propias del momento, prometía mucho.

Blanca, uno de los personajes de moda, mantiene actualmente una relación con el también actor Javier Rey, con el que hace unas semanas visitaba «El Hormiguero» y hablaba de su historia de amor sin reticencias. Se la veía cómoda desmenuzando los asuntos de su recién estrenado noviazgo.

Flash, Flash. Blanca mueve nerviosa la sortija de su dedo en un reflejo de su incomodidad mientras los fotógrafos disparan sin clemencia. Blanca sonríe con su teléfono móvil en la mano y juega a ser influencer. Unos minutos después, la socialité acepta hablar con la prensa en una ronda de preguntas abiertas: «¿Te has planteado un tiempo para evolucionar con tu chico, Javier Rey, y ser madre?», lanza con acierto una compañera.

«No estaba el NYTimes ni tampoco hubo prensa teatral ni cinematográfica»

Con un despotismo que ya es habitual en ella, Blanca se mostró sorprendida y molesta ante semejante intromisión: «Me parece tan íntimo que no sé como, ni siquiera, se me puede hacer esa pregunta». Su cara era un poema pero, por si acaso, Suárez forzaba el plano para que quien la estaba grabando no perdiera el enfoque de los teléfonos que descansaban justo detrás.

Molesta, casi iracunda, Blanca parecía haber sido insultada vilmente por una periodista convocada para cubrir un photocall de un acto publicitario muy bien pagado, por cierto.

Resulta inexplicable tan detestable actitud y más cuando entre los convocados no estaba el corresponsal en Madrid del NYTimes ni tampoco hubo prensa teatral ni cinematográfica. No hubo presencia de la sección de cultura de El País, La Razón ni tampoco de El Español. Ni siquiera alguna gaceta de actores confirmó asistencia. Tal vez debería reflexionar el motivo.

Allí solo recalaron escribidores y columnistas de revistas del corazón o belleza y websites de temática similar que han abierto sus ediciones con titulares relacionados con un embarazo que sería capaz de ocultar para fastidiar a esa misma prensa que cubre esos mismos eventos que le hacen ganar miles de euros. Ay con los egos.