El divorcio de Enrique Ponce y Paloma Cuevas causó gran revuelo en el mundo del corazón. La pareja pasaba por ser una de las más avenidas del papel cuché. Sin embargo, el tiempo enfrió lo que entre ellos existía. Ana Soria acabó por finiquitar el matrimonio. La joven, gran aficionada a la tauromaquia, contactó con el diestro vía redes sociales motivada por la devoción que sentía por él. Pasaría poco tiempo hasta que se encontraran en persona y saltaran chispas.

Aunque en un principio Paloma confiaba en que Enrique volvería con ella, el paso del tiempo hizo que se diera cuenta que eso no era más que una fantasía. El diestro ha asegurado a diestro y siniestro que está profundamente enamorado de Ana. Conviven juntos y tienen planos de futuro. Él está muy integrado en el entorno de ella y es uno más en la familia Soria.

Paloma ha aceptado su nueva vida resignada

Pasa el tiempo y Ponce no firma el divorcio de Paloma. Ella, por su parte, ya lo ha hecho. Las razones de la demora se encontrarían en el reparto patrimonial. El torero no está de acuerdo y se resiste a perder. Y en este tira y afloja se encuentra la ex pareja. Cordial, asegura Paloma. Y debe serlo a tenor de que pasarán juntos la Nochebuena y el día de Navidad. Enrique se trasladará a Madrid para estar con su ex mujer y sus hijas, Palomita y Bianca, allí coincidirá con sus ex suegros. Estaba especialmente unido a Victoriano Valencia.

No parece que a Ana Soria le haya hecho demasiada gracia la decisión de su novio. Desde su entorno señalan que deseaba compartir estas fiestas con Enrique. Le hacía especial ilusión disfrutar juntos de su primera navidad. Ella se queda con sus padres. El fin de año y el día 1 si lo pasarán en amor y compañía, si antes él no se reconcilia con Paloma, posibilidad que apuntan algunos.